Si conduces cualquier automóvil fabricado en los últimos diez años, seguramente cuentas con una llave con transponedor o bien abres y cierras tu auto con control remoto. El objetivo de estas maravillas es la de ofrecerte la mejor seguridad antirrobo y dejar de usar llaves para abrir la cerradura de puertas y cajuelas. Lo que hace una llave con transponedor es la de “identificar” como válida esa llave para poder encender tu vehículo. Un control remoto con llave realiza la misma función y en ocasiones permite al conductor apretar botones para hacer que las cosas funcionen. Así como estos artilugios simplifican tu vida, pueden convertirla en una pesadilla cuando algo sale mal. Estos consejos te ayudarán a evitar eventos desagradables:
- Mantén tus llaves y control remoto dentro de una caja metálica o del congelador. Actualmente ya existen amplificadores de señales que se “roban” la señal de tu control remoto para engañar a tu auto y ser presa fácil de ladrones. Dentro de una caja metálica o congelador evitarás que los amplificadores de señal puedan leer tus llaves del auto y control remoto.
- Saca una copia de tu llave con transponedor. Nunca sabes cuando vas a extraviar la llave de tu auto o dejarla dentro de él. Cuando esto sucede tendrás que llamar a un cerrajero especializado en autos para que lo abra o llevar tu auto en grúa para que te ayuden a obtener una llave nueva.
- Lleva todas las llaves y controles remotos duplicado contigo cuando resuelvas algún problema relacionado con ellas. De vez en cuando el sistema de seguridad del vehículo se desprograma y no puede reconocer la llave con transponedor o control remoto. Para asegurar que todas las llaves y controles remotos funcionen, llévalos contigo cuando resuelvas este tipo de problemas.
- Verifica el tipo de batería que utiliza tu control remoto. Quítale la tapa a tu control y anota el tipo de batería que usa de modo que puedas ubicar donde comprarla para cuando la necesites.



