Finalmente el FBI les puso un alto a esta peligrosa banda de motociclistas que operaban en el Sur de California, en donde llevaban robadas más de 150 Jeep Wrangler que después eran pasadas a través de la frontera a México para ahí ser desmanteladas y venderlas en partes. En una conferencia de prensa llevada a cabo en San Diego, las autoridades dieron a conocer los detalles. La pandilla, llamados los Dirty 30, unidad integrante de los Hooligans Motorcycle Club con sede en Tijuana, México, combinaba técnicas antiguas y modernas para poder abrir los autos para robarlos sin ser detectados. Además de los Jeep, también robaban motocicletas, lo cual no requiere de mucha ciencia, pues no se necesita la llave, solamente desviar el interruptor de ignición, pero tratándose de los Jeep, se requieren de tecnología altamente sofisticada. Dentro de este grupo de ladrones, cada integrante tenía un rol específico, el líder, el explorador, el ladrón, el transportista, el cerrajero, el que ubicaba el vehículo a robar, etc. Una vez ubicado el vehículo a ser robado, el explorador obtenía el VIN (Número de Identificación el Vehículo), que por lo general se encuentra en el tablero del auto. El VIN se le pasaba al líder y este a su vez se lo pasaba al cerrajero quien consultaba los códigos de las llaves en la base de datos de un concesionario de Jeep, obteniendo dos códigos, uno para generar una llave duplicado y otro para autenticar la llave al momento de encenderlo. La llave “clonada” y el segundo código se le enviaban al líder quien a su vez se los daba a los miembros del equipo encargados de robar el vehículo, quienes en menos de 2 minutos robaban el auto. ¡El monto de los autos robados por esta banda, desde el 2014 a la fecha, asciende a más de $4.5 millones de dólares!!!



